domingo, 17 de mayo de 2009

HUMOR Y RISA



El libro "Anatomía de una enfermedad", publicado en 1979 por el fallecido editor de revistas Norman Cousins, fue el primero en exponer ante el público una correlación entre el humor y la salud. Cousins describe cómo se recuperó de una enfermedad de los tejidos conjuntivos que normalmente suele ser irreversible mediante un tratamiento que incluyó, entre otras terapias, películas cómicas de los hermanos Marx.
El humor "sirve como una válvula interna de seguridad que nos permite liberar tensiones, disipar las preocupaciones, relajarnos y olvidarnos de todo", afirma el Dr. Lee Berk, profesor de patología en la Universidad de Loma Linda, en California y uno de los principales investigadores en el mundo sobre la salud y el buen humor. En una serie de estudios, entre ellos uno publicado en el número de diciembre de 1989 de la revista American Journal of Medical Science, examinó las muestras de sangre de sujetos antes y después de que vieran vídeos cómicos, y las comparó con las de un grupo que no vió los vídeos. Berk descubrió importantes reducciones en las concentraciones de hormonas de la tensión y un incremento en la respuesta inmune de quienes vieron los vídeos.

RISA

Los niños están mucho más dispuestos a reírse que los adultos, un pequeño se ríe un promedio de 300 veces al día, mientras que un adulto lo hace entre quince y cien.
La risa es una potente herramienta curativa.Una buena carcajada fortalece el sistema inmunológico del cuerpo y reduce las hormonas que pueden causar tensiones.
La risa provoca una tremenda liberación de hormonas, las endorfinas conocidas merecidamente como las hormonas de la felicidad. Además, liberamos serotonina, dopamina y adrenalina. La explosión de carcajadas provoca algo muy parecido al éxtasis: aporta vitalidad, energía e incrementa la actividad cerebral. Cuando nos invade la risa, muchos músculos de nuestro cuerpo que permanecían inactivos se ponen en funcionamiento. Es un estímulo eficaz contra el estrés, la depresión y, evidentemente, la tristeza.
La risoterapia no se basa en sonrisitas, ni siquiera en carcajadas normales. Hay que aprender a reír con todo el cuerpo. Las sesiones parten de un cuerpo completamente relajado. Se necesita liberar las tensiones musculares y las preocupaciones para sumergirse plenamente en la medicina de la risa. Uno de los métodos más efectivos para desbloquear el cuerpo y la mente es la danza. Otra forma de motivar la risa es haciendo muecas delante de un espejo. Reflejarse haciendo el payaso seguro que motivará las carcajadas. Tratar de ver programas y películas cómicas. Si aún no ha brotado la risa, se fuerza. Je, je, je... Ji, ji, ji... Ja, ja, ja... Quizá se sienta como algo absurdo, pero... el absurdo siempre provoca la risa y ¿no es este el fin de la sesión de risoterapia?

viernes, 15 de mayo de 2009

LA FELICIDAD ESA ETERNA BÚSQUEDA



SE VE, SE TOCA, se huele, se oye y por descontado se paladea. La felicidad explota como un meteorito en el interior de la persona y rápidamente irradia con su potencia hasta el más mínimo acto. ¿Se es feliz o se está feliz? Hay quien adopta la felicidad como una filosofía de vida y quien tan sólo concibe ráfagas de felicidad en una existencia cargada de problemas.
Sentirse satisfecho con uno mismo y estar contento repercute en las relaciones que se establecen con los demás. Evita las broncas al volante, las rencillas laborales y reduce los problemas de familia. Debería tratarse como una prioridad de Estado. Pero a los políticos no les atrae la idea. La palabra felicidad está excluida de su discurso. "Quizá lo que ocurre con la felicidad es que somos incompatibles con ella. Felicidad es eso que brilla donde yo no estoy", asegura Fernando Savater en El contenido de la felicidad.
Sentirse satisfecho con uno mismo y estar contento repercute en las relaciones que se establecen con los demás. Evita las broncas al volante, las rencillas laborales y reduce los problemas de familia. Debería tratarse como una prioridad de Estado. Pero a los políticos no les atrae la idea. La palabra felicidad está excluida de su discurso. "Quizá lo que ocurre con la felicidad es que somos incompatibles con ella. Felicidad es eso que brilla donde yo no estoy", asegura Fernando Savater en El contenido de la felicidad.

UN 87% DE FELICES. A pesar de que la felicidad suena cursi y quimérica, los españoles de final de siglo se declaran cada vez más felices. En 1984, consolidada ya la democracia y con buenas perspectivas económicas a pesar de no haber superado todavía la crisis, un 84% no se avergonzaba al expresar un estupendo estado de ánimo: muy felices y bastante felices. Los desgraciados sumaban un 13%, a pesar de la euforia autonómica que se respiraba en aquella época. Por si fuera poco, en 1997, la felicidad había engordado y hasta transformado el semblante de algunos de esos desdichados. Los que se sienten tan felices como los protagonistas de los clásicos cuentos de hadas ascienden al 87%. Un 3% de aquellos a quienes los problemas les pesaban demasiado se han pasado al otro bando, según datos del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas). Una excelente progresión, sin duda. Y es que la felicidad parece estar de moda. Su importancia se deja ver incluso en los foros de debate: los días 26 y 27 de septiembre se celebra en Madrid el I Congreso Internacional sobre la Felicidad, con la presencia de prestigiosos investigadores. Y su lema es: "La felicidad es una actitud, un deseo y un deber". Todo ello, a pesar del estudio de un grupo de psicólogos de la Universidad de Warwick (Reino Unido) que insiste en que la alegría y el buen humor pueden disminuir la capacidad racional del ser humano.
Gozar de buena salud es un requisito imprescindible para empezar a hablar de felicidad. Es lo que más nombran los españoles en su orden de prioridades
La felicidad crece porque los objetivos vitales han virado el rumbo. Si en los ochenta alcanzar la sociedad del bienestar pasaba por mejorar el nivel de vida, hoy, tras superar la crisis de los noventa, los ciudadanos se han quedado con la mosca detrás de la oreja. El varapalo que supuso pasar de las alegrías a la austeridad ha hecho cambiar el orden de los factores. La salud parece requisito imprescindible para empezar a hablar de felicidad. Al menos es lo que más nombran los españoles al enumerar su orden de prioridades para lograrla.

A CORAZÓN ABIERTO. En tan sólo una década se ha pasado del absolutismo egocentrista a la apertura del corazón. Si en 1984 tener un buen trabajo y ganar dinero se situaba por delante de disfrutar de una satisfactoria vida familiar, como objetivo para poder ser feliz, en el 97, los españoles palpitan de otra forma. La inteligencia emocional, la necesidad de conciliar sentimientos y razón se impone. Más de la mitad de los españoles, el 52%, precisa del calor y la camaradería de sus seres queridos para poder gritar a los cuatro vientos que es feliz. Al vil metal sólo le dan importancia un 26%, frente al 45% que lo adoraba en el 84. Apretarse el cinturón ha influido beneficiosamente en este cambio de mentalidad. Los escándalos políticos y financieros con la moraleja de Mario Conde presente en todos los hogares también han influido lo suyo.

LA VIDA SIMPLE. Queda claro que la sociedad actual busca la felicidad en las relaciones cotidianas. Poder charlar con los hijos, complicidad con la pareja, trabajar codo a codo con el compañero o pasear junto a los abuelos proporciona a corto, medio y largo plazo grandes dosis de felicidad. La tendencia social se dirige hacia el redescubrimiento de las vivencias más sencillas y naturales. "La vida feliz es la que está conforme con su naturaleza", está es la primera definición de felicidad, elaborada por Séneca, y sustentada en una completa receta: salud del alma, energía, paciencia, magnanimidad, adaptación a las circunstancias y atención a las cosas que sirven para la vida pero sin dejarse deslumbrar por ellas. La ética. La dimensión moral del hombre es para filósofos como Kant inseparable de la felicidad. Fernando Savater asegura que "lo que diferencia a la ética de cualquier otra actitud decisoria es que representa lo que siempre está en nuestras manos". O sea, que la felicidad depende de cada uno. Abderramán III se decidió a contar los días que había sido feliz y no logró atesorar más de 20. Cada persona la experimenta de forma exclusiva y la predisposición para ser dichosos juega un papel determinante. Dicen los expertos que el enamoramiento -distinto a estar enamorado- es lo más similar a los estados transitorios de felicidad. Ese breve periodo de tiempo, en el que otra persona entra a saco en la propia vida provocando un estado de euforia incontenible que a la vez desencadena toda una revolución bioquímica en el cerebro, es felicidad en estado puro. Cuando se está radiante de alegría, entran en escena las endorfinas, sustancias con una estructura prima hermana de los opiáceos, que se fabrican en los núcleos del tallo cerebral y que pasadas por el escrutinio del electroencefalograma, se visualizan como ondas alfa.

DROGA SALUDABLE Traducido significa que un profundo bienestar, una sensación de andar flotando y de insólita paz se apodera del afortunado. "Algo similar les sucede a los que consumen drogas tan peligrosas como la heroína y los opiáceos. Está demostrado que entre los que echan mano de este tipo de sustancias hay un importante número de alexitímicos -torpes a nivel afectivo, con dificultad para distinguir entre los sentimientos-, pues les permite conectar con vivencias que no pueden ni imaginar", explica el doctor Benito Peral Ríos, psiquiatra y profesor de psicopatología en la Universidad de Comillas.
Pero sobre la actividad cerebral de una persona feliz actúan también los neurotransmisores cerebrales, sustancias sintetizadas por las neuronas, como la serotonina, la noradrenalina y la dopamina. Por eso han tenido tanto éxito los fármacos como el Prozac y demás familia, que no son, ni más ni menos, que inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y que ayudan a salir de la depresión y la tristeza.
La depresión es uno de los azotes con que la vertiginosa sociedad de fin de siglo castiga a los que no son capaces de adaptarse a ella, ya sea en el plano sentimental o laboral. Aunque las corrientes vitalistas, con el downshifting -respuesta al yuppismo- a la cabeza, han contribuido a mirar más hacia dentro en una especie de ejercicio de valoración personal, lo innegable es que la tristeza sigue engullendo la vida de mucha gente. "Para ser feliz hay que entenderse, conocerse y aceptarse. A partir de ahí ya es posible desarrollar otras áreas que contribuyan a la satisfacción", formula, como punto de partida, la psicóloga social y terapeuta Elena Gismero.
La inteligencia emocional, la necesidad de conciliar sentimientos y razón se impone. Más del 50% de los españoles necesita el calor de los suyos para ser feliz
La felicidad personal sirve a su vez para alegrar la vida de los otros. Por muy a sermón religioso que suene. Pilar Varela, psicóloga del trabajo y autora de La máquina de pensar, asegura: "Las personas que se autocalifican como felices son más tolerantes con los otros, los valoran mejor, perciben el mundo como más seguro y toman decisiones con mayor facilidad".
Claro que, por felicidad, la mente humana está incluso dispuesta a hacer la vista gorda en las ocasiones que suponen una amenaza para la tranquilidad espiritual. Ésta es la tesis que defiende Daniel Goleman en El punto ciego. O sea, que el trueque entre atención y seguridad se produce para salvaguardar la felicidad. Siempre en pequeñas gotas. Encontrar el punto de equilibrio entre "una vida plagada de mentiras vitales o ceñirse exclusivamente a decir las verdades más simples" sería lo ideal, en palabras de Goleman.

MENTE SALVADORA. Lo peor es que nadie suele ser consciente de que su mente está trapicheando a sus espaldas para evitarle el enfrentamiento con algo desagradable. El psicólogo Donan Espencer asegura que debe existir alguna parte del sistema visual que dispone de una previsión y que etiqueta rápidamente lo que resulta no recomendable y lo orienta a zonas más seguras fuera de la conciencia. De hecho, la mayoría de las personas muestran mayor facilidad para recordar los hechos positivos que los dolorosos, excepto los depresivos, quienes superponen lo negativo a la felicidad. Correr un tupido velo, es decir, crear una laguna para defenderse de las amenazas que harían tambalear la felicidad, no evita el problema. Si uno se encuentra frente a un león puede cerrar los ojos pero el animal seguirá frente a él, acechándole. Pero es posible descubrir esas mentiras que el hombre se cuenta a sí mismo y a los demás.

ELLAS Y ELLOS. Diversas investigaciones como la de Rosenthal y Bella Depaulo dan fe de que las mujeres parecen más diestras que los hombres a la hora de interpretar los mensajes no verbales como los gestos, el tono de voz, etcétera. Sin embargo se les escapan los deslices, esos pequeños detalles que revelan sentimientos ocultos. Los hombres por el contrario parecen más avispados al desnudar las intenciones y bastante torpes para leer en la mirada. En este toma y daca a nivel del subconsciente, la mente trata de no romper el equilibrio, así la felicidad no se resquebraja.
El bienestar depende en gran medida de uno mismo pero no se pueden pasar por alto el marco y las circunstancias en las que se desarrolla la vida. Es evidente que aquéllos que no tienen qué llevarse a la boca difícilmente podrán ser felices, porque carecen de lo esencial. Para los que tienen satisfechas sus necesidades mínimas de supervivencia, en cambio, la felicidad ya es más fácil de atrapar.
El nivel de ingresos, la educación, la cultura, la capacidad para compartir las propias vivencias, la exigencia de actuar con otro de igual manera a como a uno le gustaría que se comportasen con él, son factores y principios que dan a la felicidad un enfoque personal. Porque la felicidad no es una experiencia aislada, sino un cúmulo de vivencias cotidianas que varían a lo largo de los años. El doctor José M. R. Delgado, psiquiatra y catedrático de Fisiología en Yale durante 22 años, se refiere a una felicidad infantil marcada por la alegría espontánea y exuberante de los niños en contraposición a una más gastada en la tercera edad. La felicidad es tan única que los españoles expresan distinto grado de bienestar según la comunidad en que viven.

DICHA NACIONAL. Sin embargo, el entorno, las circunstancias y la propia educación tienen su parte de responsabilidad en la felicidad. Este hecho se ha comprobado en España, donde la felicidad varía según donde se viva. Así, el último estudio del CIRES sobre la realidad social en España, muestra que el 87% de madrileños, vascos y catalanes se consideraban felices, situándose en el primer puesto del ranking de felicidad. Valencianos, castellanos-manchegos, gallegos, castellano leoneses y andaluces les secundan en dicha. Mientras, los canarios resultan ser los menos felices con un 75% de contentos frente a un 23% de infelices.

ALEGRÍA ADULTA En este análisis se apunta al estado de ánimo y a la evaluación personal presente como indicadores de mayor influencia sobre la percepción de la felicidad. Como es una sensación subjetiva, resulta complejo descubrir bajo qué puntos comunes se experimenta más felicidad. César Lemoine, autor del estudio Iberoamérica Habla, apoyado por la OEI (Organización de Estados Iberoamericanos), ha tratado de desentrañar algunos de estos factores. Los hombres se declaran más felices a partir de los 55 años, mientras que las mujeres saborean antes la deseada felicidad, entre los 25 y los 39 años.
El enamoramiento, aseguran los expertos, es lo más similar a los estados transitorios de felicidad: un profundo bienestar, una sensación de andar flotando...
La educación también añade su granito de arena a la satisfacción, sobre todo para las féminas, quienes la valoran más que los varones. El eterno dilema entre si la cultura refuerza la felicidad o, por el contrario, la ignorancia procura más alegrías parece dar la razón a todos los intelectuales que han hecho hincapié, durante siglos, en la educación como factor de satisfacción con uno mismo. En Latinoamérica, el 79% de la población asegura sentirse feliz o muy feliz, frente al 70% de los europeos y por debajo de los norteamericanos y los australianos, ambos con un 90%. Japón, uno de los países más desarrollados del planeta, sobresale en falta de dicha: sólo un 57% de japoneses muestran su satifacción. La renta per cápita no va ligada a la felicidad. Así lo demuestran salvadoreños junto a guatemaltecos -los más contentos de Latinoamérica-, ya que un 90% de ellos se confiesa de lo más ufano.

ACEPTAR EL DOLOR. Ser feliz no presupone la ausencia de dolor o tristeza. La muerte o el abandono de un ser querido no se puede pasar por alto. Pero sí es posible valorar la vida en su conjunto. "Muchas veces el sufrimiento está en nosotros y sólo aparece cuando nos resistimos al dolor. El dolor tiene un sentido comprensible: avisa de que algo no va bien. Para superarlo hay que aceptarlo", explica Serafín Ruiz, autor de El arte de ser felices. Saber que se quiere ser feliz e ir tanteando la manera de hacerle un hueco en la vida es ya un excelente comienzo para atraerla. Que permanezca o se esfume es una cuestión personal, de autoestima y generosidad, sobre todo con uno mismo.

Redactado por Rosa Montero.

jueves, 14 de mayo de 2009

OPTIMISMO



El optimismo es uno de los tópicos que mayor interés ha despertado entre los investigadores de la psicología positiva. Puede definirse como una característica disposicional de personalidad que media entre los acontecimientos externos y la interpretación personal de los mismos. Es la tendencia a esperar que el futuro depare resultados favorables. El optimismo es el valor que nos ayuda a enfrentar las dificultades con buen ánimo y perseverancia , descubriendo lo positivo que tienen las personas y las circunstancias, confiando en nuestras capacidades y posibilidades junto con la ayuda que podemos recibir.

La principal diferencia que existe entre una actitud optimista y su contraparte –el pesimismo- radica en el enfoque con que se aprecian las cosas: empeñarnos en descubrir inconvenientes y dificultades nos provoca apatía y desánimo. El optimismo supone hacer ese mismo esfuerzo para encontrar soluciones, ventajas y posibilidades.

En general, parece que las personas más optimistas tienden a tener mejor humor, a ser más perseverantes y existosos e, incluso, a tener mejor estado de salud física.De hecho, uno de los resultados más consistentes en la literatura científica es que aquellas personas que poseen altos niveles de optimismo y esperanza (ambos tienen que ver con la expectativa de resultados positivos en el futuro y con la creencia en la propia capacidad de alcanzar metas) tienden a salir fortalecidos y a encontrar beneficio en situaciones traumáticas y estresantes.

miércoles, 13 de mayo de 2009

PARTO CON SONIDO


Os recomiendo que veáis este vídeo pues es de gran belleza y realmente transmite la conexión que existe entre el cuerpo y los sonidos. Durante todo el parto la mujer esta emitiendo sonidos por su boca, no gritos, para favorecer un parto natural no traumático.Podéis verlo en:


http://www.dailymotion.com/video/x7yo8v_naitreenchantee_lifestyle

martes, 12 de mayo de 2009

LEYENDA


Cuenta la leyenda que un hombre oyo decir que
la felicidad era un tesoro.
A partir de aquel instante comenzo a buscarla.
Primero se aventuro por el placer y por todo
lo sensual, luego por el poder y la riqueza,
después por la fama y la gloria, y asi fue
recorriendo el mundo del orgullo, del saber,
de los viajes, del trabajo, del ocio y de
todo cuanto estaba al alcance de su mano.
En un recodo del camino vio un letrero que
decia: "Le quedan dos meses de vida."
Aquel hombre, cansado y desgastado por los
sinsabores de la vida se dijo: "Estos dos
meses los dedicare a compartir todo lo que
tengo de experiencia, de saber y de vida
con las personas que me rodean."
Y aquel buscador infatigable de la felicidad,
solo al final de sus dias, encontro que en
su interior, en lo que podia compartir,
en el tiempo que le dedicaba a los demas,
en la renuncia que hacia de si mismo por
servir estaba el tesoro que tanto habia deseado.
Comprendio que para ser feliz se necesita
amar; aceptar la vida como viene; disfrutar
de lo pequeño y de lo grande; conocerse a
si mismo y aceptarse asi como se es;
sentirse querido y valorado, pero tambien
querer y valorar; tener razones para vivir
y esperar y tambien razones para morir
y descansar.
Entendio que la felicidad brota en el corazon,
con el rocio del cariño, la ternura y la
comprension.
Que son instantes y momentos de plenitud
y bienestar; que esta unida y ligada a la
forma de ver a la gente y de relacionarse
con ella; que siempre esta de salida y que
para tenerla hay que gozar de paz interior.
Finalmente descubrió que cada edad tiene su
propia medida de felicidad y que solo Dios es
la fuente suprema de la alegria, por ser el:
amor, bondad, reconciliacion, perdon
y entrega total.

EL SECRETO DE LA FELICIDAD


Cierto mercader envió a su hijo al más sabio de
todos los hombres para aprender el secreto de la
felicidad. El muchacho anduvo muchos dias por el
desierto, hasta que llegó a un castillo, que se
encontraba en los altos de una montaña. El sabio
que el muchacho buscaba vivía allí.
Sin embargo, en vez de encontrar a un hombre santo,
nuestro héroe entró en una sala y vio una actividad
inmensa; mercaderes que entraban y salían, personas
que conversaban por los rincones, una pequeña
orquesta tocando suaves melodías y había una mesa
cubierta con los platos más deliciosos de aquella
región del mundo. El sabio conversaba con todos y el
muchacho tuvo que esperar dos horas para ser atendido.
El sabio escuchó el motivo de la visita del muchacho
y le dijo que en ese momento no tenía tiempo de
explicarle el secreto de la felicidad. Le sugirió que
se diera un paseo por su palacio y volviera despues
de dos horas.
"Quiero pedirte un favor" dijo el sabio, entregando
al muchacho una cucharilla en la que dejó caer dos
gotas de aceite. "Mientras vas caminando, lleva esta
cucharilla sin permitir que se derrame el aceite".
El muchacho comenzó a subir y bajar las escalinatas
del palacio, manteniendo siempre los ojos fijos en la
cucharilla. Cuando pasaron las dos horas, regreso
con el sabio.
Entonces preguntó el sabio:
"Has visto las tapicerías de Persia que hay en
mi comedor?" "Viste el jardín que el maestro
de jardineros se tardó cien años para plantar?"
"Te diste cuenta de los bellos pergaminos
de mi biblioteca?"
El muchacho, avergonzado, confesó que no había
visto nada. Su única preocupación era no derramar
las gotas de aceite que el Sabio le había confiado.
- Vuelve, pues, y conoce las maravillas de mi
mundo, dijo el Sabio. No puedes confiar en un
hombre si no conoces su casa. Ya más tranquilo,
el muchacho cogió la cucharita y volvió a pasear
por el palacio, fijándose esta vez en todas las
obras de arte que pendían del techo y de las
paredes. Vio los jardines, las montañas en
derredor, la delicadeza de las flores, la
exquisitez con que cada obra de arte estaba
colocada en su sitio. Al regresar al lado del
Sabio, relató con pormenores todo lo que
había visto.
- Pero, ¿dónde están las dos gotas de aceite
que te confié? preguntó el Sabio.
Mirando hacia la cucharilla, el muchacho se
dio cuenta de que las habia derramado.
El más sabio de los sabios le dijo al muchacho,
pues este es el único consejo que te puedo dar.
"El secreto de la felicidad está en mirar todas
las maravillas del mundo sin olvidarte nunca de
las dos gotas de aceite de la cucharita".

FRASES CELEBRES SOBRE LA FELICIDAD

El bien de la humanidad debe consistir
en que cada uno goce al máximo de la
felicidad que pueda, sin disminuir
la felicidad de los demás.
Aldous Huxley

El recuerdo de la felicidad
ya no es felicidad; el recuerdo
del dolor es todavía dolor.
Lord Byron


Un gran obstáculo para alcanzar
la felicidad es el prometerse
una felicidad demasiado grande.
Fontenelle